En casi todas las constructoras pasa lo mismo: los equipos sienten que trabajan más que nunca, cierran obras, las certificaciones se cobran… pero el margen no aparece por ninguna parte. Los números “cuadran”, pero la caja no.
Cuando se entra al detalle, una de las fugas más brutales no son los materiales ni las subcontratas, sino algo mucho más silencioso: las horas no facturadas y mal imputadas en los proyectos.
A escala global, la construcción arrastra sobrecostes crónicos: en muchos estudios solo un tercio de los proyectos se mantiene dentro del 10 % del presupuesto y la media de desviación ronda el 28 %. Gran parte de ese sobrecoste tiene que ver con un mal control de los tiempos y de los trabajos realmente ejecutados.
Vamos a mirar este problema con calma, desde la realidad de la obra, para entender por qué pasa… y por qué sin un ERP específico de construcción el control real de proyectos es, básicamente, una ilusión.
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